Miami: ¿Languidece su alcalde Regalado?

Escrito por  Nicanor León Cotayo

El alcalde de Miami, Tomás Regalado. El alcalde de Miami, Tomás Regalado.

Un columnista del Nuevo Herald, Alejandro Armengol, crucificó al  “exilio histórico cubano” y su alcalde Tomás Regalado.

Lo hizo este fin de semana en un artículo donde comenzó afirmando que hace décadas predican la necesidad de “poner fin a la dictadura castrista”.

Agrega que le han complicado la vida a cubanos de un lado y del otro, e incluso a  estadounidenses por nacimiento.

En ese contexto afirma que la oposición del alcalde de Miami,  Tomás Regalado, a la eventual apertura allí de un consulado de La Habana, se suma a esa política fallida.

Recuerda que durante años quienes enviaban dinero a sus familiares en la isla tenían que llenar documentos y entregar su licencia de conducción.

Además, someterse a una investigación donde verificaban que los “exiguos fondos” remitidos iban a sus familiares más cercanos.

Ni un centavo, apunta Armengol, como tampoco el fastidio en los trámites, contribuyó a que la “pesadilla comunista” se alejara de la isla.

A renglón seguido añade con tono sarcástico, eso sí, los funcionarios que hacían posible tal pérdida de tiempo y dinero estaban satisfechos.

Luego ahondó su radiografía política del “Mayor” Tomás Regalado al escribir:

Si fuera por él, quienes necesitan trámites consulares se verán obligados a viajar a Washington u otros estados para efectuarlos.

O de lo contrario, añadió, seguir obligados a reclamar una mayor participación de las agencias de viajes a Cuba, que ya deben estar pensando en nombrarlo “alcalde del año”.

Para Regalado, afirma Armengol, dicha oficina consular sería una provocación para la “capital del exilio”.

El artículo indica que en esa ciudad todavía hay miles de personas con heridas sin restañar y familiares presos.

Pero hasta su autor, que nunca ha  sido amigo de Cuba, coloca entre signos de interrogación las cifras que vende Don Tomás.

Armengol también recuerda que millones han nacido después de 1959, y sus existencias han transcurrido por otros caminos.

Que Regalado  -dice- continúe dormido en el pasado y se niegue a despertar, no extraña, así como que lo haga en una ciudad “donde diariamente cientos de sus residentes viajan a Cuba”.

El columnista del Herald resume de esta manera sus observaciones:

No es una lucha entre jóvenes y viejos, sino entre lo viejo y lo nuevo.

Además considera llegado el momento de indicarles a esos señores que no hablan en nombre de toda la comunidad “exiliada”, sino apenas de un sector de esta.

Basta de farsa, opina el derechista Alejandro Armengol. Y desde la izquierda se le puede responder que tiene absoluta razón.

En la historia de esa farsa, el alcalde de Miami, Tomás Regalado, figura entre sus principales actores.

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