Cubanos-Florida: Seducir y abandonar

Escrito por  Nicanor León Cotayo

Una vez más cubanos procedentes de la isla tienen que resignarse con buscar refugio en calles extranjeras. Tres periodistas del Nuevo Herald, Nora Gámez Torres, Alfonso Chardy y Roberto Koltun,  acaban de informar sobre el tema.

Lo hicieron este jueves bajo el titulo: “Inmigrantes cubanos han estado durmiendo a la intemperie en el Doral”.

Se trata de una ciudad del municipio Miami-Dade donde llegaron procedentes de la frontera mejicana.

¿Motivo de su drama? Una agencia estadounidense que atiende a los “refugiados” todavía no les ha suministrado ayuda.

En diálogo con el Herald afirmaron que la Church World Service (SWC) les brindó asistencia.

¿Cuál? Llevarlos a un refugio temporal para desamparados, “pero sin garantías de conseguirles una cama”.

Tampoco les ofrecieron alojarlos en un hotel, lo que era una práctica usual en el pasado, su costo mínimo ahora es de 50 dólares por noche.

Uno de los entrevistados por el Herald, Edel Nocedo, declaró a sus periodistas:

“Vinimos directamente para aquí y nos dijeron que no podían darnos cita hasta el 12 de septiembre”.

Nocedo, de 44 años, hace una semana llegó a Miami luego de cruzar la frontera en Laredo, Texas.

“Ellos indicaron que cuando llegue el turno de nuestra cita dirán el momento de la reubicación en otro estado”, añadió.

Algunos expresaron que funcionarios de la CWS dijeron  no tener “cupo” para atenderlos.

Y como carecen de familiares en Estados Unidos decidieron cobijarse en el parqueo situado detrás de las oficinas de esa agencia humanitaria.

Al ver desplegado el caso en la televisión local, integrantes de la comunidad cubana en Miami les han llevado alimentos.

“Gracias a la bondad de esta gente es que no nos hemos muerto de hambre”, comentó Juan Torres, quien también llegó recientemente a  través de la frontera de Laredo.

“Me dieron una cita para el 18 de septiembre y mientras tanto tengo que dormir como un perro en la calle”, cuestionó Torres.

Otro de ellos, Antonio Mora, 27 años, llegó a Miami desde Laredo el cuatro de julio, Día de la Independencia de Estados Unidos.

Llegamos, recordó, “ sin dinero ni familia” y ahora esperamos a la intemperie hasta septiembre por la cita prometida.

Yarinel Fonseca, pieza del mismo maltrecho colectivo, afirmó que están “muy decepcionados” con el trato recibido.

En mayo último, divulgó la prensa,  otro grupo de cubanos estuvo varios días durmiendo en la calle.

Como parte de una historia, ahora repetida, entrelazada siempre con una mezcla de seducción y abandono.

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