Engañados y olvidadizos

Por Arthur González

Es frecuente leer artículos de cubanos que dejaron su tierra para residir en los lugares más inverosímiles del mundo y solo se nutren de las noticias publicadas por los medios de prensa que ejecutan una guerra sicológica contra el pueblo, que soporta el Bloqueo Económico, Comercial y Financiero jovenes cubanosmás largo y cruel de la historia.

Resulta triste constatar como alguno de esos emigrados que disfrutaron de los beneficios que alcanzó Cuba después de 1959, por ser hijos de comunistas destacados luchadores por cambiar el capitalismo, ahora muestren el mismo odio de los hijos de los asesinos, torturadores y testaferros del tirano Fulgencio Batista.

Uno de esos escribió, el 23.09.2015 en el sitio contrarrevolucionario Diario de Cuba, DDC, sufragado con dinero del gobierno de Estados Unidos, un artículo sobre la visita del Papa Francisco, en el cual pretende trastocar la verdadera historia sufrida por los cubanos y demuestra el desconocimiento de la juventud cubana actual.

Lo primero debería saber ese ex diplomático del Gobierno de Castro, es que el Papa Francisco, no invitó a ningún asalariado de Washington, esos que mensualmente reciben cientos de dólares proveniente del presupuesto de 20 millones que aprueba cada año Barack Obama, desde que arribó a la Casa Blanca, según afirmó el vocero vaticano en rueda de prensa.

El Santo Padre fue venerado por miles de cubanas y cubanos que le mostraron respeto y cariño, desde que recorrió los primeros 18 kilómetros del aeropuerto de La Habana hasta la Nunciatura Apostólica, algo que se repitió por las tres provincias visitadas y fue acompañado con suma atención en cada misa.

Unos cuantos personajes incultos y groseros fabricados y entrenados por Estados Unidos, además de instruidos desde Miami para intentar deslucir la vista de Francisco, no significan nada para los habitantes de la Isla y como aseguró la Sección de Intereses en La Habana en varios cables confidenciales, “no tienen seguidores en el pueblo y solo les interesa el dinero que reciben”.

Tal parece que quien escribió el artículo “El milagro del Papa Francisco”, olvidó que fue precisamente el dictador Fulgencio Batista quien asesinó a 20 mil cubanos, muchos de ellos casi niños, torturó sin piedad a toda persona que manifestó un pensamiento diferente y desapareció a decenas en las profundas aguas de los mares de Cuba. A esos mismos el gobierno estadounidense les dio refugio, a pesar de los reclamos de la justicia cubana.

No hace mucho tiempo cobijó también a los responsables de la voladura de un avión civil cubano, que mató a 76 personas inocentes y de otros actos terroristas contra instalaciones turísticas habaneras. Hoy conviven en Miami junto a hijos de testaferros del batistato y a emigrados que desconocen la realidad cubana de hoy.

Sería importante que Juan Antonio Blanco, pudiera repasar los planteamientos de los jóvenes cubanos durante el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas y de la Federación de Estudiantes Universitarios, pjovenesara que se entere de cómo piensan y se expresan libremente para tener un futuro mejor. De hacerlo, no se sorprendería por las palabras de salutación del joven Leonardo Fernández, al Santo Padre.

Si no se hubiese ausentado tantos años de su tierra, comprendería que Cuba no es la que se pinta en Miami; es un país en plena efervescencia de cambios, pero no para volver al pasado oprobioso en el que tanto luchó, su madre comunista sin tachas Elena Gil.

El joven Leonardo no arriesgó su vida, ni su carrera estudiantil por decir lo que piensan los estudiantes de hoy, como sí le hubiese sucedido antes de 1959.

No es secreto que la emigración actual es económica, igual que la mexicana, dominicana, portorriqueña o española, pero la cubana está marcada por una gran diferencia y es que todos tienen un alto nivel académico, cultural y de salud, gracias a la Revoluciona cubana que ciertamente no puede satisfacer todas sus necesidades por padecer de ese criminal Bloqueo que Estados Unidos se empeña en eternizar, a pesar de que no ha logrado los objetivos que señaló en 1960 el subsecretario de Estado, Lester D. Mallory, cuando aseguró:

“…enajenar el apoyo interno a la Revolución a través del desencanto y el desaliento basado en la insatisfacción y las dificultades económicas. Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba, negarle dinero y suministros para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

El único milagro es que, a pesar de tantos actos terroristas sufridos, el Bloqueo y las campañas diplomáticas en su contra, la Revolución cubana siga en pie y Cuba haya sido visitada y bendecida por los tres últimos Papas.

Profeta fue José Martí cuando expresó:

“…de medios artificiales solo nacen raquíticos productos”.

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