Carta de amor de Karl Marx a Jenny von Westphalen

Cuba por Siempre

carlos-marx-janne
21 de junio de 1856
 
Querida mía:
 
De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora, comprendo por qué perfectamente, y por qué hasta las «lóbregas madonnas», las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y «dulce» rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol…

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