Fidel y su pueblo

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Por Martha Eugenia López Villeda *

Razones de Cuba

Fidel, desde el triunfo de la Revolución,  lleva al pueblo a tener un nuevo papel a ser tomado en cuenta y lo hace partícipe activo en el acontecer desconocido y dinámico que se inicia.

Desde antes del ataque al Cuartel Moncada el Comandante pensaba en una revolución con la participación del pueblo. Al triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, moviliza a ese mismo pueblo en todo el país para, junto con el Ejército Rebelde, evitar un golpe de Estado. Inicia un recorrido por el país hasta La Habana, deteniéndose en las capitales de provincia para dialogar con el pueblo, explicarles la nueva situación: empieza la unión Fidel pueblo.

De inmediato le proporciona espacios, crea estructura hasta la comunidad para su participación: organizan los Comités de Defensa de la Revolución por cuadra en la comunidad, para la participación en todos los ámbitos del país; se crean las Delegaciones de la Federación de Mujeres Cubanas, igualmente en la comunidad; los trabajadores reorganizan sus organizaciones y asumen un nuevo papel en la sociedad de propietarios de los medios de producción y del cuidado del cumplimiento de la actividad de su centro laboral; los campesinos se organizan en la Asociación Nacional de agricultores Pequeños.

Además, para participar en la defensa del país se crean las Milicias Nacionales Revolucionarias en los centros laborales, estudiantiles y organización de campesinos, siempre unidos al Ejército Rebelde y el Ministerio del Interior.

Un pueblo dispuesto y organizado para enfrentar las agresiones terroristas, las amenazas y acciones del país más poderoso de la tierra: el gobierno norteamericano, quien no le bastó con una invasión militar y bandas contrarrevolucionarias, si no que perpetró ataques y sabotajes terroristas, incluyendo ataques biológicos que han costado cientos de vidas, así como la imposición del inhumano e ilegal bloqueo económico que le ha ocasionado grandes limitaciones materiales y espirituales a nuestro país. Todo para doblegarlo, pero sin conseguirlo, el pueblo defiende la independencia y soberanía de su país.

Los compañeros en la lucha en la Sierra Maestra le llamaban a Fidel el “Gigante”, y esa fuerza de gigante la fue transmitiendo al pueblo paso a paso.

image_49Fidel lleva de la mano al pueblo, lo mantiene informado del acontecer, de lo que hay que hacer, de cómo hacerlo y además del esfuerzo, peligros y beneficios que representa, siempre con el optimismo de seguir adelante.  La unidad Fidel-pueblo fue así fortaleciéndose, ayudando para ello sus intervenciones en las concentraciones. Escucharlas y verlas era y es aún estremecedor al percibir la influencia de las palabras de Fidel en el pueblo. Didácticas, con ideología martiana, marxista, con vocabulario sencillo.

Un pueblo con una participación fundamental para reconstruir la economía del país en dos oportunidades (1960 y 1990). Ante la hecatombe que fue el derrumbe del socialismo en Europa del Este, junto a Fidel el pueblo siguió enarbolando las banderas del socialismo, a pesar del incremento de las agresiones del gobierno de EE.UU. Amigos y enemigos consideraron que no podría sobrevivir, pero se equivocaron.

El pueblo ha soportado falta de alimentos, de electricidad, de medicamentos, de transporte, de equipos domésticos, de ropa y calzado, de actividad cultural y deportiva, pero ha seguido de pie.

El pueblo de Cuba, guiado por Fidel siguió siendo faro de esperanza para los pueblos subdesarrollados. Siempre lo respaldó en sus planteamientos en las tribunas internacionales y el comandante siempre lo mantuvo informado del acontecer internacional y la posibilidad  y necesidad de, a pesar de las grandes limitaciones económicas, apoyar a otros pueblos ante desastres naturales, epidemias y en las luchas independentistas de pueblos del continente africano, así como de luchas y situaciones en le región.

Cuanto bien han dejado los cubanos en los caminos recorridos por los países en varios continentes en que han estado proporcionando, aplicando sus conocimientos, con la disposición solidaria que Fidel inculcó. Su actividad ha sido esforzada y hasta heroica, inclusive han dejado su sangre derramada.

En Cuba se crearían para siempre condiciones para que el pueblo elevara su nivel educacional y así formar, como siempre quiso, hombres de ciencia. Fue conformando un hombre nuevo, fortaleciendo sus buenos valores e inculcando otros valores, donde la solidaridad cala.

Fidel logra que el pueblo haga suyo el proceso revolucionario. Un pueblo participativo, no solo usufructuario.

*Autor. MSc. Martha Eugenia López Villeda, mexicana, incorporada al proceso revolucionario cubano desde 1955, ha escrito varios libros.

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