Ciberdisidentes cubanos: Sin principios, sin ética, sin legitimidad, sin verdad.

Por Julio Martínez Molina/5 de septiembre 

¿Por qué no coló el experimento Guaidó, pese a ser creado en los laboratorios yanquis con la última tecnología de fabricación política y millones de dólares de respaldo, contar con el apoyo de decenas de países del mundo obligados por EE.UU. a reconocerlo y poseer una inducida maquinaria mediática internacional de veras impresionante?

Porque, incluso, cuando no posean toda la conciencia ideológica necesaria debido a décadas, siglos de santificación de modelos coloniales, neoliberales e imperialistas por los órganos de comunicación pertenecientes a oligarquías cipayas a Washington y otras estructuras de conformación del pensamiento, los pueblos reconocen al fraude. Porque los pueblos saben reconocer quién va a vivir por la política y quién va a vivir de ella, como este pordiosero intelectual, traidor a los suyos y a América Latina, sucio asalariado de la Casa Blanca, cuyos propios compañeros opositores, finalmente y luego que la mayoría de los venezolanos no lo tuviese en cuenta en ninguna de sus ecuaciones, lo ignoraron y pusieron al descubierto su corrupción y falsía moral.

Estos personajes no alcanzan la legitimidad, puesto que intentan configurar sus carreras sobre el engaño y el timo; huérfanos de ética, de un proyecto nacional independiente y de interés real por los destinos de sus naciones. Esto se comprobó bien cuando Juanito Alimaña pidió al imperio que bombardeara a su propio país.

Ese nivel de cobardía, ese grado de irrespeto a sus mismos coterráneos la tienen varios ciberdisidentes cubanos, quienes también son tristes lamebotas de una potencia extranjera que intenta asfixiarnos desde que nacimos como nación soberana.

En dicha panda genuflexa actualmente existe de todo, desde los “moderados” hasta los incendiarios. Los primeros, más peligroso realmente que los segundos, lanzan mensajes subliminales, escriben “sesudos” ensayos en los medios enemigos de dentro o fuera de la Isla o conminan de forma subliminal a la sublevación popular por la vía “pacífica” u otras.

Artículos de tal enfile compulsan a movilizaciones antigubernamentales vía Twitter, al estilo de las realizadas durante las polémicas “primaveras árabes”, mientras otros se jactan de que ya han sido varias las hechas a través de esa red social, aunque sin mencionar que el poder de convocatoria ha sido mínimo y con la única asistencia de gente de su propio espacio pagados por el enemigo.

Tal franja mercenaria, donde convergen intelectuales, periodistas, “activistas”, introduce matrices de opinión en las plataformas sociales, siempre de acuerdo con la cartilla oficial del decálogo de la USAID, e intenta sumar acólitos, bajo el manto de procurar transformaciones que repercutirán en la mejoría de vida de todos los cubanos, en tanto el actual proyecto no funciona. Nunca nada de su parte que consigne el inmenso esfuerzo ejecutado cada día en el país por avanzar; nunca nada de su parte que consigne la aplanadora que a dichos esfuerzos supone el cerco asesino de la mayor potencia económica y militar de la historia. Nada tampoco del asedio a las navieras para impedir el petróleo a Cuba, nada de impedir la venta de productos de primer orden en diversos campos e incluida la rama médica. No, según sus ópticas el despegue económico definitivo no ha existido por nuestra ineficiencia y porque el país no se le ha entregado en masa al sector privado, a la banca extranjera y a EE.UU.

El otro segmento está compuesto por los cibercochinos, como con suma precisión los califica Álex Guerrero Cubano, al referirse a Ota-Ola (o “la garrapata de potrero”, con una deuda penal pendiente por abuso sexual de un menor en Cuba, y aun así llamando a que las calles de nuestro país se llenen de sangre en medio de una gran lucha civil) u a otros especímenes de la deleznable fauna de youtubers terroristas de Miami.

Ninguno de estos personeros alcanza legitimidad entre los cubanos porque, como Guaidó, carecen de ética, moral, verdad. Recitan cuanto les dictan en la libreta, y a parlotear. Cegados por un odio antinatural e irracional a su raíz.

Tras 62 años de agresiones directas permanentes (invasiones militares, guerra comercial y financiera, guerra bacteriológica, terrorismo, asedio a cada una de nuestras fuentes de financiamiento), el gobierno de Estados Unidos, con el respaldo generoso en dólares de su USAID y su NED, intenta encontrar por estas vías lo no conseguido mediante sus ataques frontales en tantos frentes.

No obstante nuestra cuota de ingenuos, tontos útiles y gente que les hace el juego al no sopesar la mentira que les están intentando vender, la inteligencia colectiva del pueblo cubano también rechazará al imperio en dicho plano.

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