Duque, la cocaína y el té de Bogotá.

Cuando el presidente colombiano, Iván Duque, acudió presuroso al llamado de su colega norteamericano, Donald Trump, para conversar sobre asuntos que calificaron de importantes para la agenda internacional, medios de prensa hicieron hincapié que Washington intentaba presionar a Bogotá para que pusiera fin a la producción de cocaína, renglón que conlleva fuertes entradas de dinero al país suramericano y que sirve de sustento a la elite latifundista y mafiosa que controla la vida del país.

Pero nada más lejos de la verdad y, por el contrario, la producción de la droga ha aumentado aún más, así como su entrada a Estados Unidos, el principal consumidor a nivel mundial, por la costa del Pacífico sin tropiezo alguno y, al mismo tiempo, ha servido de arma para gestar una agresión militar a gran escala, porque en la pequeña son utilizados paramilitares colombianos y elementos contrarrevolucionarios que tratan de dislocar la vida del país en pleno auge de la pandemia del coronavirus.

El actual gobierno colombiano ha intensificado asimismo el asesinato de líderes sociales y desmovilizados de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, roto las conversaciones con el Ejército de liberación Nacional y tomado medidas tan drásticas que han hecho que quede muy poco-diría que nada- del acuerdo de paz firmado en La Habana.

Una propaganda hipócrita habla de la petición de Trump a Duque de que deje a las tropas norteamericanas ubicadas en nueve bases militares fumigar parte de las tierras dedicadas a la producción de cocaína, pero todo es falso, porque esos elementos que nunca debían ocupado el suelo colombiano se dedican más al cuidado de los cultivos, tal como hicieron en Afganistán con las ´plantaciones de la bella amapola, utilizada para convertirla en heroína.

En Colombia, las hectáreas cultivadas de hoja de coca pasaron de unas 208 000 a más de 212 000 en el 2019, mientras que la producción de cocaína se disparó en un 8%, de 879 toneladas a 951,1, toneladas, todo un récord.

Según el cálculo anual sobre la producción de cocaína en Colombia, elaborado por la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca (ONDCP, en inglés) y publicado el 5 de marzo, los cultivos de hoja de coca en el país suramericano aumentaron en 4 000 hectáreas, mientras que la producción de cocaína creció un 8%, pasando de 879 a 951 toneladas; unas cifras que siguen marcando históricos.

“El cultivo de la coca y la producción de cocaína en Colombia, la fuente de la gran mayoría de la cocaína en el mercado de EE.UU., se mantiene a niveles máximos incluso a la luz de una ligera nivelación en 2018. El consumo de cocaína en Estados Unidos sigue aumentando”, resalta el informe.

Diversas fuentes indican que Trump ha sido muy indulgente con Duque y alabado la cooperación de su gobierno en el combate al narcotráfico, algo muy lejos de la realidad.

Y es que Duque, como nadie, se ha prestado a las más viles asechanzas del imperialismo contra Venezuela y participado en los complots para asesinar al presidente Nicolás Maduro.
Lástima de una nación que posee grandes riquezas y productos de alta calidad a nivel mundial: esmeraldas, flores, café y hasta el desconocido té de Bogotá.

Recuerdo a mis amigos colombianos de la beca universitaria cuando me invitaban a degustarlo, al tiempo que afirmaban orgullosamente que todo nacido en la capital viene al mundo con un libro bajo el brazo.

En cuando al té, este se usa apenas se cosecha, cuando en Japón y en China se bebe generalmente luego de tres años de empacado.

Nutre y combate con éxito la clorosis y la anemia, y no hay virtualmente tónico ni sustancias purgantes que en sus efectos generales le aventaje.

Ya en 1879, el arzobispo, virrey y doctor Antonio Caballero y Góngora aseveró que, en su concepto, el principal ornamento y gloria de la Real Expedición Botánica del Nuevo Reno de Granada “era la invención del té de Bogotá”.

Nuestro Apóstol escribía que… “corren a veces por nuestros campos los partidarios de este o aquel presidente: ¡qué bueno fuera que se levantare en la tierra de Colombia un bando de partidarios del té de Bogotá!”. (En Obras Completas, Edición Crítica, Tomo, 19, página 163)

Pero esto no daría el grueso dividendo del que se apropian mafiosos y ladrones amparados y representados por el ente gobernante.

 

Tomado de CubaSì

 

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