¿Qué Patria querían Martí y Ho Chi Minh?

¿Qué Patria querían Martí y Ho Chi Minh?

“Cuentan un cuento de cuatro hindús ciegos, de allá del Indostán de Asia, que eran ciegos desde el nacer, y querían saber cómo era un elefante”
José Martí: “Un paseo por la tierra de los anamitas”…

Cuando Ho Chi Minh tenía cinco años de edad murió José Martí. No hubo tiempo para que convivieran juntos. Cuenta una prédica social que cada cien años nace un hombre grande, y siguiendo ese “pensamiento ciudadano”, es lógico que entre ambos solo hubiera como diferencias, una vida y casi 16 000 kilómetros de distancia geográfica.

Pareciera difícil encontrar elementos distintivos entre el héroe vietnamita y el apóstol cubano, pero los hay. Ruvislei González, jefe del equipo de Asia y Oceanía del Centro de Investigaciones de Política Internacional, conoce muy bien y ha estudiado la historia del pueblo vietnamita.

Define el especialista que tanto Martí como Ho Chi Minh desempeñaron la formación de una conciencia, una voluntad y una conducta al servicio de la conquista de la libertad y la independencia; y que las obras dejadas por ambos reflejan la similitud de sentimientos nacionalistas con la patria.

“Los dos fundaron partidos, Martí el Partido Revolucionario Cubano, y el Tío Minh, como también se le conocía en su país, creó el Partido Comunista de Vietnam.

”Ambas partes optaron por la lucha revolucionaria para alcanzar la independencia de sus países. Martí, con la Guerra Necesaria y su preparación, y también sucedió con Ho Chi Minh, quien no pudo ver concluida la guerra por la reunificación nacional que se logró el año 1975”.

A Cuba y Vietnam los unen también los sentimientos independentistas y antimperialistas. “Viví en el monstruo y conozco sus entrañas”, decía Martí. Conoció allí de las pretensiones imperialistas del gobierno de los Estados Unidos hacia el continente de América Latina. Y más tarde Ho Chi Minh vio durante el proceso de lucha revolucionario el interés imperialista con sus intentos de dominio mundial.

Martí nunca fue a Vietnam, sin embargo, dejó a los niños de La Edad de Oro la visión suya de “Un paseo por la Tierra de los anamitas”.

“…El mundo es un templo hermoso, donde caben en paz los hombres todos de la tierra, porque todos han querido conocer la verdad, y han escrito en sus libros que es útil ser bueno, y han padecido y peleado por ser libres, libres en su tierra, libres en el pensamiento”.

Ho Chi Minh o “el que ilumina”, que es el significado de su verdadero nombre, también fue un gran lector. Tenía conocimientos de cultura universal, visitó casi todos los continentes y entre sus mayores admiraciones estaba Fidel.

“Nuca se llegaron a ver, pero el sentimiento era mutuo”, aclara el especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional.

Dice que José Martí y Ho Chi Minh eran dos visionarios de sus tiempos. En artículo escrito, señaló que Ho Chi Minh fue el guía que llevó a Vietnam del pasado al presente. Precisa el investigador que fue el impulsor del Vietnam socialista y el que sacó a la nación de la oscuridad del colonialismo, del analfabetismo y de otros males. Y explica que Martí, de alguna forma, ayudó a sacar a Cuba de la oscuridad, sobre todo por la importancia de la cultura y del estudio.


Ho Chi Minhy José Martí eran dos visionarios de sus tiempos. (Periódico 5 de septiembre).

“Patria lo era todo para ambos. Ella implicaba igualdad de derechos y oportunidades en un país donde todos puedan ser libres, sin oprimidos ni explotados. Esa visión de Patria y humanidad tiene que ver con los mismos elementos que los llevaron a fundar los respectivos partidos: llevar las libertades democráticas a las masas, facilitar la educación a todo el pueblo, lograr la igualdad entre los hombres y las mujeres…”.

Le pregunto a Ruvislei González si él considera que Martí y Ho Chi Minh estarían satisfechos de lo que hoy son sus dos pueblos.

“Indudablemente no estarían del todo satisfechos porque hay muchas cosas por las que hay que trabajar, luchar y perfeccionar. Son revoluciones que están en procesos de construcción del socialismo. En las palabras de Martí no se encuentra el vocablo socialismo, y en el caso de Ho Chi Minh sí se avanzaba a partir de la obra de Lenin y del marxismo en su forma general.

”Ninguno de los dos estaba satisfecho con lo que hacían en su momento. Tampoco lo estarían si estuvieran vivos actualmente. Ahora tratarían de luchar para que las cosas fueran mucho mejores”.

Cuenta el especialista que Ho Chi Minh, días antes de morir, decía sentirse triste porque no podía aportar mucho más a su patria. Y dijo:

“Mientras existan ríos y montañas, mientras queden hombres, vencido el agresor yanqui construiremos un Vietnam diez veces más hermoso”.

Es muy intenso el estudio de Ho Chi Minh en Vietnam, como lo es con Martí en Cuba. El proceso de construcción de la nueva sociedad vietnamita se basa en el marxismo, el leninismo y las ideas dejadas por el hombre que ciertamente se llamó Nguyên Sinh Cung, y que durante sus años de clandestinidad usó diferentes apodos para escapar de la persecución policial.

“Existe en Vietnam la Academia Política Ho Chi Minh en la que uno de sus directivos ha sido el único vietnamita que ha hecho una tesis sobre Martí. Esa Academia se encarga de los estudios teóricos, y tiene filiales tanto en el centro como el sur en universidades que se encargan de estudiar la obra del poeta y militar”, aclara el estudioso en Política Internacional.

Asegura que uno de los pocos países con el que Vietnam puede decir que hay una solidaridad de corazón y una hermandad es con Cuba.

“Desde el momento en que estaba la guerra de Vietnam, el primer país que crea un comité internacional de solidaridad con Vietnam del Sur fue Cuba bajo la guía de Fidel, Melba Hernández y una serie de importantes intelectuales y dirigentes que se movilizaron inmediatamente. Fue algo espontáneo, elocuente, trasparente y ha sido así hasta hoy”.

Y así pensaba Ho Chi Minh del pueblo de Cuba: “Los cubanos, con el compañero Fidel al frente, han sido muy solidarios con nuestro pueblo y con nuestra lucha. Los vietnamitas jamás olvidaremos ese apoyo”.

El jefe del Equipo de Asia y Oceanía asegura que “actualmente las relaciones políticas entre ambas naciones están al más alto nivel. Las relaciones económicas tienen mucho potencial aún. Si las relaciones económicas y financieras lograran avanzar al nivel de las relaciones políticas sería muy bueno para los dos países. Las posibilidades pueden darse a partir del mejoramiento de un ambiente de negocio entre ambas partes. Ciertamente, el bloqueo de Estados Unidos afecta las transacciones financieras, pero, pese a ello, hay un apoyo del partido vietnamita y su gobierno con Cuba”.

Asegura que existen oportunidades de cooperación en el campo de la salud, la educación, la biotecnología, el deporte. “Cuba ha tenido experiencias que pueden trasmitirse al pueblo vietnamita y, en cambio, Vietnam ha ofrecido su colaboración en ámbitos como la agricultura, específicamente en la producción de arroz, maíz y café con resultados muy positivos en la isla.

”Tanto Martí como Ho Chi Minh transmitieron su sensibilidad hacia los niños. Dedicaron tiempo, espacio, escrituras, para estar cerca de ellos y aportarles valores humanos que seguro formaron la conciencia social de cada uno. Dejaron enseñanzas que deben retomarse, aunque deban ajustarse al momento”, enfatiza el especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional.

Resalta que la solidez de las relaciones bilaterales parte de la confianza mutua y el respeto. “Estos son elementos que deben seguir perdurando a pesar de la distancia geográfica”.

”Existió una gran admiración entre Ho Chi Minh y Fidel. Luego esa misma relación de hermandad se fue dando con Raúl, y ahora se fortalece con el presidente Miguel Díaz-Canel, quien visitó Vietnam en noviembre de 2018, demostrando el amor y el sentimiento de su país por la tierra de los anamitas”.

El 19 de mayo es una fecha que une a dos pueblos: el de Cuba y el de Vietnam. Y une también dos figuras: Martí y Ho Chi Minh. Es el día fallecimiento de uno y el nacimiento del otro. “Es tristeza para un pueblo y felicidad para el otro, pero a su vez fueron figuras que han trascendido en la historia y que dejan marcada a una generación y a ambos países”, confirma Ruvislei González, jefe del equipo de Asia y Oceanía del Centro de Investigaciones de Política Internacional.

“Usamos moño, y sombrero de pico, y calzones anchos, y blusón de color, y somos amarillos, chatos, canijos y feos; pero trabajamos a la vez el bronce y la seda; y cuando los franceses nos han venido a quitar nuestro Hanoi, nuestro Hue, nuestras ciudades de palacios de madera, nuestros puertos llenos de casas de bambú y de barcos de junco, nuestros almacenes de pescado y arroz, todavía, con estos ojos de almendra, hemos sabido morir, miles sobre miles, para cerrarles el camino”, así distingue Martí a los vietnamitas en “Un paseo por la tierra de los anamitas” publicado en “La Edad de Oro”.

 

Tomado de la Santa Mambisa.

 

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